martes, 19 de octubre de 2010

Estrellas


Después de eso, la plática fluyó sin problemas y no hablamos mas de la "cita". Terminamos de comer y regresamos al auto. Carlos manejó directo a mi casa, una vez ahí recordamos que había olvidado mis llaves. El dijo que sin duda lo solucionaría.

Intentó abrir con una de sus llaves, luego quiso hacer como en las películas y abrir con dos pasadores o clips, pero no encontró ninguno, me hizo mucha gracia. Ya después pensó en buscar un cerrajero, pero para esa hora ya había cerrado, así que me quedé sin opciones.

Empezó a hacer algo de frío, se quitó el suéter y me lo pasó por encima de los hombros, en ese momento sentí su calor y a decir verdad fue bastante agradable.

Sin saber que más hacer, me pidió que subiera al auto, el subió también, se puso el cinturón, me hizo un gesto para que hiciera lo mismo y encendió el coche. Comenzó a conducir. Pensé que había encontrado la solución así que me mantuve en silencio. En cuestión de minutos llegamos a una casa grande, estacionó el auto y fué cuando noté que definitivamente no era la casa de otro cerrajero. Dió la vuelta y abrió la puerta, me dió la mano y me dijo que lo acompañara, lo hice sin decir una palabra. Caminamos a la puerta de la casa y buscó en la bolsa de su pantalón, sacó un juego de llaves y abrió la puerta invitándome a pasar antes de el, fue hasta ese momento que noté que me había llevado a su casa. Supongo que tardé en reaccionar pues me dió la mano y caminó hacia adentro. Encendió las luces y pude ver una sala decorada con muy buen gusto.

-Siéntete como en casa. -me dijo- No hay forma de que entres en la tuya esta noche, así que te quedarás aquí
-¿que?
-Bueno, a menos que quieras dormir en la calle. Quiero pensar que prefieres quedarte aquí a dormir en la banqueta de tu casa. Mañana por la mañana iremos donde el cerrajero para que abra la puerta de tu casa, mientras tanto ponte cómoda por favor.
-¿No se molesta tu prometida por que tengas a otras mujeres en tu casa?
-Mmm... no lo había pensado, pero no lo creo
-Que comprensiva. Yo definitivamente me molestaría si trajeras a una mujer a tu casa a pasar la noche -Luego me di cuenta de que hablé demás y me sonrojé un poco-
-Así que eres celosa -caminó hasta el sillón y se sentó- siéntate, no te vas a quedar ahí parada toda la noche, o si?

Me senté en otro sillón, pero me quedé sin saber que decir, entonces el continuó.

-Han pasado muchas cosas, no podría decir que buenas o malas, creo que aun no termino de entenderlas. Verás, el tiempo en el que no te vi estuve meditándolo. Mariana terminó con nuestro compromiso.
-¿porque?, ¿que pasó?, ¿estás bien?
-Estoy bien, estoy bien, no te preocupes. A decir verdad creo que lo he tomado muy bien, no puedo decir que esté triste, y quizá debería pero no lo estoy. Creo que de alguna forma pasaría tarde o temprano, si no por decisión suya, por la mía. Hace tiempo que ella conoció a alguien más, se conocieron por internet, ella me había contado de su amigo, se llevaban muy bien, finalmente un día el la invitó a la boda de su prima, asi que ella fué con el y pasaron el fin de semana en la playa. Nunca antes se habían visto, pero ella confiaba en el por el tiempo que tenían de conocerse y bueno, tomó sus precauciones, sin embargo parece que las cosas fueron diferentes a lo que esperaban. Se enamoraron y van muy en serio. El no dijo nada porque Mariana traía el anillo de compromiso en su mano, fue ella quien lo dijo y el le correspondió. Al parecer el ya sentía algo por ella desde hace tiempo pero no dijo nada por respeto a la relación que teníamos. Pero que se le va a hacer, el amor es así. Ella estaba terriblemente apenada conmigo, lloró el día que me lo confesó, pero yo no quedé devastado, por lo que creo que está bien. De alguna forma tuviste algo que ver.
-¿yo?
-Bueno, recuerdas esa vez que te desmayaste? te dije que me hacías dudar y me dijiste que o querías interferir, pues bueno, no es culpa tuya que ahora no esté comprometido, si quieres, podemos decir que fue el destino. Espera un momento -se levantó y subió las escaleras, después volvió y me tomó de la mano, caminamos hacia la parte de atrás. Extendió una manta en el pasto y se sentó, me senté con el y después se recostó, hice lo mismo y el me tapó con otra manta.
-¿Recuerdas que una vez te conté que estaba contigo en la paya viendo las estrellas?
-Lo recuerdo
-Ahora me gusta voltear al cielo, me recuerda a ti.
-¿porque?
-Por el sueño que tuve
-¿que piensas cuando ves el cielo?
-Pues... es misterioso, y me hace sentir pequeño
-¿te hago sentir pequeño?
-jajaja

Luego nos quedamos en silencio viendo el cielo nocturno. Me hizo recordar una escena que vi antes, vino una canción a mi mente, empecé a sentirme triste por todas las cosas que faltaban en mi vida, se me llenaron los ojos de lágrimas, las limpié y bajé mi mano, luego sentí que me tomaba de la mano, miré al cielo, esperando que algún día esa herida cerrara y me dejara ser feliz con la persona que tenía a mi lado.

martes, 31 de agosto de 2010

Mesa para dos


Abrí la puerta y ahí estaba el, sonreía de una forma muy particular, como si hubiera al fin conseguido algo que buscaba desde hace mucho tiempo. Supongo que vio en mi cara algo como confusión, cosa que le pareció graciosa al grado de reirse en mi cara. Yo simplemente no sabía lo que estaba pasando. Me sentía como si recién despertara sin saber que estuve haciendo antes, estaba completamente perdida. El estiró la mano haciendo un gesto para que la tomara y saliera de mi casa (o de mi confusión quizá). Finalmente reaccioné y le di la mano, entonces di un paso y cuando estuve afuera cerré la puerta.

-¡Ah no puede ser!
-Que pasó? ya te arrepentiste?
-No, es que no traje mi cartera, mi suéter, mi... -Carlos interrumpe-
-Oye, oye, no necesitas cartera, yo te invité a comer
-Pero mi... -interrumpe de nuevo-
-Si tienes frío te puedo prestar mi suéter
-Es que...
-Es que nada, vamos. Parece que lo que quieres es huir de mi
-Mis llaves
-No traías las llaves? -se ríe- bueno, ya pensaremos en eso mas tarde
-No te rías, ahora como entro a mi casa
-Ya, vamos a comer, si luego no puedes entrar, te quedas en la mía
-Muy gracioso -Carlos me toma de la mano y camina hacia su auto, abre la puerta-
-Ya decidió la señorita que quiere comer? -me senté e inmediatamente después cerró la puerta, dio la vuelta al auto, se subió y se me quedó viendo esperando la respuesta-
-Pues no, la verdad no lo se
-Entonces yo decido, ese era el trato -se puso el cinturón y encendió el auto- ponte el cinturón

Me puse el cinturón y me quedé callada, no sabía aun que era lo que estaba pasando, el se veía tan seguro al hablar como si fuéramos amigos de toda la vida a pesar de que apenas y sabíamos como se llamaba el otro. Sin embargo, había algo en el que me resultaba encantador. Me limité a ver el camino mientras hacía que mi mente tratara de seguir el paso.

-Oye, porque tan callada? te sientes mal? quieres regresar? si quieres podemos buscar un cerrajero antes de comer si te preocupa mucho lo de tus llaves
-Que? ah, no, no es eso, no te preocupes estoy bien. Una de mis vecinas tiene una llave de emergencia. Ya una vez me había pasado.
-Cómo? saliste con otro atractivo doctor y estabas tan emocionada que dejaste tus llaves?
-Pues no -empece a reirme- sólo las perdí
-No eres vegetariana, verdad?
-No
-Bueno, entonces ya vamos a llegar -dio la vuelta en una esquina y como a media calle metió el auto en una entrada con piedras que nos llevó a un pequeño estacionamiento. Apagó el auto, se quitó el cinturón y volteó a verme -espero que sea la primera vez que vienes aquí
-Lo es, no conozco por aqui
-Yo tampoco, una vez me perdí y termine comiendo aquí, pero créeme, es un lugar muy lindo

Bajamos del auto y caminamos hacia una pared que estaba totalmente cubierta con una enredadera, donde había una puerta abierta que nos llevó a un jardín con mesas muy bien ordenadas, cada una tenia manteles y en el centro un florero pequeño con flores rosas. Un mesero se nos acercó y Carlos le dijo que quería una mesa para dos, el hombre sonrió y nos pidió que lo siguiéramos, caminamos hacia adentro del restaurante donde había mesas grandes a las orillas y caminando hacia al centro había unos escalones, el nivel de esta parte era más bajo que el resto del salón, lo que lo convertía en un lugar un poco mas privado. En el medio había una fuente y al rededor algunas mesas para dos personas, nos llevó a una, nos ofreció las cartas y se retiró.

-Que te parece? -me preguntó mientras me veía fijamente
-Es un lugar muy lindo, desde afuera no me pareció que esto fuera un restaurante. Es muy grande y... -entonces me di cuenta de que justo en la parte de arriba había una enorme cúpula de la cual colgaba un candelabro brillante con cristales que reflejaban luz de colores, arriba había otro piso donde un gran espacio estaba abierto para ver hacia la fuente del piso donde estabamos- es muy... -me sonrió-
-Me alegra que te guste. Quería que al menos tuvieras un buen recuerdo de nuestra primera cita -voltee a verlo y sonreí-
-No sabía que esto era una cita
-Pues ahora lo sabes

Creo que en ese momento me sonrojé, el solamente mantuvo esa sonrisa y luego dirigió su mirada a la carta, supongo que no quería incomodarme. Me puse a ver la carta para decidir que comer y sentí su mirada sobre mi, por alguna razón no me incomodaba, mas bien me hacía sentir especial.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Llaves


Tuve varias tardes tranquilas donde me dedique a tener la casa en orden y perfecta limpieza. Por fin tuve la oportunidad de re acomodar mis materiales y noté que algunos estaban a punto de terminarse, así que salí a la tienda de artes y después de comprar algunos pasteles me quedé en el parque un rato para ver si tenía alguna buena idea para iniciar un nuevo proyecto. Vi a los niños jugar un rato y luego me dirigí a casa. Guardé mis nuevos pasteles en su lugar y se me antojó beber limonada, fui hasta la cocina y no tenía mas que un limón. Tomé mi monedero y de alguna forma que aún no logro entender como sucedió, cuando tomé las llaves, éstas se resbalaron de mi mano y terminaron atoradas detrás del mueble de la entrada. Al mover el mueble para rescatar las llaves ví una tarjeta, la levanté y me di cuenta que era la que me dió Carlos por si algo desaparecia. La dejé sobre el mueble y salí.
Caminé hasta el puesto de Doña Carmen y compré los limones y unas fresas que no pasaron desapercibidas para mis ojos. Puse todo en mi pequeña canastita y camino a casa me puse a pensar en él. Fue algo extraño pues pensé que esa obsesión (o lo que haya sido) ya había terminado. Al entrar a la casa puse las llaves en su lugar y tomé la tarjeta y pensé en llamarle, pero luego me dí cuenta de que no tenía ninguna razón para hacerlo, así que me fui a la cocina a hacer mi limonada. Una vez que estuvo lista, me senté en la sala a beberla, pero mi vista se desviaba a la entrada como si la tarjeta me estuviera gritando, antes de que lo notara ya tenía el teléfono en la mano y esperaba que me respondiera.
-¿hola?
-hola.
-mmm... esa voz se me hace conocida. ¿En que le puedo ayudar señorita?
-soy...
-si, sé quien eres. Ya te dije, reconozco tu voz.
-encontré tu tarjeta debajo del mueble de la entrada...
-déjame pensar que ahí guardas las cosas importantes
-es que mis llaves se cayeron detrás del mueble...
-¿así que las llaves son las responsables de esta llamada?
-supongo
-¿entonces has pensado aceptar mi invitación?
-¿invitación?
-si, te invito un café, un té, a comer si quieres
-ah, pues... ¿no estas ocupado?
-en este momento iba de salida, pasaré a recoger unas cosas y luego iba a comer, así que si quieres puedo pasar por ti en media hora o algo así
-¿hoy?
-bueno, como todos los días, así que no es que esté obligándome a hacer algo solo porque quiero verte
-es que no pensé que la invitación fuera para este momento
-¿ya comiste?
-pues no pero...
-entonces llego en media hora, puedes ir pensando que quieres comer, si no sabes cuando llegue, comerás lo que yo decida. Nos vemos entonces.
-...pero...
-bye.
Me quedé con el teléfono en la mano y noté que mi corazón latía rápido, volteé y me ví en el espejo y mientras dejaba el teléfono en su lugar y me pregunté si me veía bien. Subí las escaleras algo apurada y abrí el closet para elegir algo más lindo. ¿En qué estoy pensando? no es una cita o algo así, él está comprometido y yo soy su... en realidad no sabía cuál era mi relación con él. Me decidí por una blusa azul celeste y después de cambiarla me ordené un poco el cabello, cuando me ví en el espejo de nuevo sonó el timbre. Mi estómago tuvo una reacción extraña al escucharlo, y mi corazón volvió a latir fuerte. Bajé las escaleras y abrí la puerta.

domingo, 11 de abril de 2010

Silencio






Disfruto de esta tarde cálida y el aire fresco, del silencio que hay a mi alrededor hasta que llega alguien y contamina mi silencio con el suyo, lleno de pura insatisfacción... que música acompañará mi perturbada paz?

viernes, 26 de marzo de 2010

Intermedio


Para aquellas personas que a veces se asoman en silencio por el blog y han visto una nueva entrada y se preguntan que pasará ahora con Sara y Carlos tengo una mala noticia: no tengo ganas de escribir un nuevo capítulo en este momento. Ya será en otra ocasión.

Resulta que estoy en casa sola, cosa que es bastante bien recibida debido a los pequeños inconvenientes que trae para mi el que haya alguien más en casa (no iré más allá en ese asunto, quien me conoce sabe porque) en fin... en mi idea de estar alejada de la computadora (por más raro que eso pueda parecer) salí de mi casa para ir a comer con mi abue y al regresar me di cuenta de que la reja estaba realmente sucia, y debido a que a veces me ataca la obsesión por tener las manos limpias pense: toco eso y que asco me lleno de bacterias. Así que me puse a lavar esa parte, pero luego noté que en realidad se veía raro una parte limpia y lo demás sucio así que me puse a lavar todo completamente, ya ahi estaba yo subida en una silla lavando la parte de arriba de la reja. Después subí a mi cuarto y dije: pues debería también de lavar mi ropa... y ya encaminada en eso de traer las manos mojadas me puse a lavar (a mano porque en lavadora se maltrata mi ropa y es delicada como su dueña) cosa que de verdad me dejó bastante cansada, entonces me preparé agua de limón, pero al sacar los limones del refrigerador noté que la puerta estaba sucia ( y bueno he de decir también que había unos dibujitos ahí desde hace como tres años o más y que pensé que a pesar de que me gustaban era buen tiempo de dejar algunas cosas atras) así que me puse a limpiar las puertas del refrigerador para que volviera a ser tan blanco como debía. Cuando paré con eso y me senté por un momento ya no me quería levantar, estaba realmente cansada, así que lo único que se me ocurrió fue regresar al frente de la compu a descansar, pero realmente me aburro... y me dieron ganas de escribir, porque hay cosas dentro de mi que quisiera decir pero no se si deba, no se si es el momento adecuado o las consecuencias que decirlo puedan traer. Y bueno... hay una persona que ha intentado con mucho empeño hacerme consciente de las consecuencias que mis actos y palabras pueden traer, así que contrario a mi impulsiva forma de actuar, me sentaré a pensar las cosas para evitarme problemas. (...honto wa zutto kimi no koto wo dokoka de wakatteita mitsukatta tte todoki ha shinai dame da yo nakanaide sou iikikaseta... (8)... realmente me hace recordar muchas cosas esa canción)
Bien... se ha acabado la verborrea xD... a descansar.

lunes, 18 de enero de 2010

Habitación


Abrí los ojos y lo primero que pense era que todo había sido un sueño. ¿Qué pasa por mi mente para soñar ese tipo de cosas? De pronto escuché un ruido y me incorporé en la cama, ahí estaba el levantándose del sillón.

-Estás mejor ahora?
-Mejor... no se en realidad que sucedió
-Te desmayaste, has estado comiendo bien?
-Como lo necesario, nunca me había desmayado
-Te traje un pedazo de pastel, pensé que quizá era que no habias comido o algo asi, espero no te moleste, tomé tus llaves para poder volver a entrar.
Estiró la mano y me dió mis llaves, entonces me pregunté como había llegado hasta mi cama, cuánto tiempo había pasado desde entonces y qué había pasado exactamente
-No tengo hambre
-No te molestes
-No lo estoy, pero no tengo hambre
-Bueno, supongo que debería irme... no se exactamente que es lo que estoy haciendo
-Gracias por preocuparte
-Siempre lo he hecho
Cuando las frases fluían naturalmente en nuestra conversación surgió esa ultima oración: "siempre lo he hecho" que hizo que nos quedaramos en silencio.
-No se porque lo dije así, apenas te conozco
-No te preocupes, quizá fué la costumbre. Seguramente cuidas a tu prometida, ¿cierto? ¿Cómo se llama ella?
-Quizá fue eso entonces. ¿Ella? se llama Mariana. Es maestra en un jardín de niños cerca de la plaza
-¿Cómo se conocieron?
-Bueno un día ella vino a la clínica a preguntarme si podía ir un día a platicarle a sus alumnos la importancia de mi trabajo y estuvimos platicando, al final resultó ser prima de uno de mis compañeros de la escuela de medicina que se fué a vivir a Canadá. Fue realmente extraño notar como teniamos cierta conexión, algo gracioso, ¿misterioso quizá? en fin, fui a dar mi tema al kinder y ella quedó impresionada con el trato que tuve con los niños, a pesar de que en realidad prefiero tratar adultos, ese día los niños me ponían atención, dice ella que eso es algo difícil de lograr con personas de esa edad, así que comenzamos a salir y después nos hicimos novios. A su familia le agradaba mucho la idea de que saliera conmigo por ser un amigo de su primo, en cierta forma ya conocía a algunos miembros de su familia y las cosas fueron fluyendo sin problemas y antes de que me diera cuenta, ya estaba comprando un anillo de compromiso.
-Vaya, supongo que eso pasa cuando encuentras a esa persona.
-Nunca lo había pensado en realidad, no se si ella es esa persona para mí, hace unos días lo estuve meditando, como dije antes, estoy confundido. Las cosas eran sencillas, tenía mi novia, nos comprometimos y después apareciste tu. EL no poder dejar de pensar en ti, me hace dudar.
-¿Yo? -puse una cara de sorpresa- Bueno, em... es como... ¿halagador? que pienses en mi, pero en realidad no nos conocemos y no entiendo porque te hago dudar, no me gustaría ser la causa de que comiences a tener dificultades con Mariana, después de todo, ustedes ya habían pensado hacer una vida juntos.
-No bueno... no es tu culpa es solo que no se, quizá conocerte me hizo darme cuenta de que hay más personas a las que voy a conocer y no tengo porque precipitarme a tomar decisiones tan importantes. No estoy tomando decisiones sobre mi propia vida, también estaré afectando la suya. -Se quedó en silencio y repentinamente volteó a ver mi mano izquierda- ¿Has estado comprometida?
-Sonreí al notar que había buscado el anillo en mi dedo- No en realidad.
-¿Porqué le dijiste que no?
-¿De qué hablas?
-Algún ex novio supongo, no puedo creer que nunca te lo hayan propuesto, si no lo estuviste debio ser porque dijiste que no.
-¿Cómo puedes saber algo así?
-No puedes esconderme cosas, sé demasiado
-En verdad eres un acosador, ¿además de seguirme a casa buscaste mi historial de relaciones pasadas? jajaja
-Em... no, no soy un acosador, solo supongo que debió haber alguien, no se, quizá en el kinder o cuando tenías 16, pero estoy seguro que alguien te pidió que te casaras con el... ¿o ella?
-jajaja, no. No era ella, era el. Lo rechacé porque yo seguía enamorada de alguien que no quería estar conmigo. Estaba lastimada y lo último que quería era casarme, pensé que me la iba a pasar la vida llorando, me puse a pensarlo y me imaginé cocinando para el mientras estaba en el trabajo y yo llorando en la cocina por el que no quería estar conmigo. Lavando ropa y llorando, planchando ropa y llorando, y peor... llorando durante y después del sexo.
-¿Tuviste algo con él?
-¿Qué?
-¿Tuviste alguna relación con "el que no quiso estar contigo"?
-Fue mi novio un tiempo
-¿Y después?
-Después ya no
-Bueno si, entiendo que no quieras hablar de eso
-Después me cambié de casa, este lugar es muy tranquilo. Me siento como si estuviera en otra época, se trabaja bien.
-No me has dicho a que te dedicas.
-Escribo e ilustro libros para niños.
-¿Te gustan los niños?
-Me gustan los colores
-¿Escribes libros para niños para usar colores?
-Los libros para adultos casi nunca llevan dibujos, menos muchos colores. No hablan de magia ni de cosas felices en una forma tan simple.
-¿Crees en la magia?
-Si
-¿Y en los dinosaurios?
-Existieron
-¿Vida extraterrestre?
-Preferiría que no
-¿Pides deseos a las estrellas?
-Siempre que puedo
De pronto sonó su celular, lo sacó del bolsillo y revisó quién llamaba, luego lo abrió y contestó, levantándose de la cama y saliendo al pasillo
-¿Si? claro, ya salgo para allá, podría llegar en media hora, ¿te parece?, bien, entonces nos vemos allá. También te quiero, bye. -Volvió a la habitación- Disculpame, tengo una comida con los papás de Mariana. ¿Te encuentras bien? quieres que te lleve al doctor o algo?
-Estoy bien, no me encuentro mareada ni nada, gracias. Te acompaño a la puerta.
-No, recuestate, ya sé donde está la saliada, prometo no robarme nada. Es más, te daré mi tarjeta y si te falta algo, llamas a la policía. -Sacó su tarjeta y extendió su mano hacia mi-
-Sonreí y tomé la tarjeta mientras me levantaba- No estoy enferma, puedo caminar y todo, y nunca está de más...
-Sonrió é hizo un ademán de caballero para que pasara adelante- Pase entonces señorita
-Caminé escaleras abajo y lo llevé hasta la puerta-
-Fué agradable, espero se repita. Bueno, quizá sin desmayos estaría bien.
-Ok, yo te llamo.
-Suenas como si no llenara el perfil para el puesto, ¿no me vas a contratar?
-Lo discutiremos con los ejecutivos y después será notificado, buenas tardes.
-Sonrió- Que estés bien -Se acercó a mí y me dió un beso en la mejilla, después se retiró-

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Bueno, he de decir que tenía mucho tiempo terminando este capítulo, no lo había publicado porque luego no tenía muchas ideas, y si no fluyen, es difícil. Hoy fluyeron xD espero no haber cometido errores.

Saludos a Rosa que siempre lee mis publicaciones y si, fuiste tu la de la idea del compromiso.

En fin, comentarios y etcéteras seán bienvenidas.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sueño


Pasaron los días y seguí mi vida como si eso que me pasó semanas antes hubieran sido parte de un mal sueño, continué con mi trabajo y al fin de dos semanas, terminé mi nuevo libro. Lo metí en un sobre y me dirigí al correo a enviarlo a mi editora. Regresé a casa por el jardín, hacía un tiempo maravilloso, el sol brillaba con intensidad y calentaba el ambiente, sin embargo, la gente realizaba sus actividades de rutina como si no notaran la elevada temperatura. Compré un helado cerca de la fuente del parque y me dirigí a casa. Pasarían al menos dos meses antes de que necesitara comenzar un nuevo proyecto y era tiempo de relajarme y concentrarme en nuevas ideas. Prendí mi televisor, pasé los canales sin prestar mucha atención hasta que una película llamó mi atención. Tomé mi mantita y me recosté en el sillón a verla. Cuando me di cuenta, ya había anochecido, de pronto sentí hambre y no había preparado alimentos por lo que decidí salir a cenar a un restaurant acogedor que en momentos como este solía ser mi salvación. Tomé una chalina ligera y mi monedero y salí a la calle. No había mucho ruido incluso se escuchaba perfectamente el ritmo de mis zapatos sobre la acera. Entré al lugar y de inmediato noté la sonrisa de François, obviamente notó que me quedé nuevamente sin comer. Hizo un gesto y uno de sus meseros vino a traerme una taza de café y crema. Comí lo de siempre, un espagueti y pedí algo para llevar, después me retiré a casa. Al otro día la pasé en el jardín, tomando limonada y leyendo. Ya había terminado de comer cuando tocaron a la puerta. Pense que quizá era algún paquete, pues en mi casa era más común que llegaran paquetes que visitas. Abrí la puerta y quedé totalmente sorprendida por la persona que estaba frente a mi. Era Carlos. Cuando por fin pude reaccionar, abrí la puerta un poco más y lo invité a pasar. A decir verdad no sabía cómo había logrado llegar a mi casa, pero era algo que estaba dispuesta a averiguar quizá después de saber la razón de su visita.
Pasó y empezó a mirar mi casa con una curiosidad sorprendente.
-Te gustaría tomar algo?
-Quzá después, creo que primero debemos hablar- sus palabras sonaban serias, me pregunté s estaría molesto conmigo.
-Bien, te escucho.
-Hace unos días nos encontramos, el día que te conocí, o bueno, el día que nos presentamos me pasó algo extraño. Verás, Soñé contigo... mas o menos.
Me quedé en silencio sin saber que decir, después de una pausa el continuó.
- No eras tu exactamente, no como te veo ahora, pero de alguna forma supe que eras tu. Estabamos juntos de noche en alguna playa, yo estaba sentado en una barda pequeña y tu estabas recostada en mis piernas viendo al cielo. Entonces me dijiste que habias visto una estrella fugaz y pediste un deseo.
Me limité a parpadear.
- Estoy comprometido. Llevo más de dos años con mi novia y nos casaremos en unos meses. Siempre he sido fiel y de pronto no se porque no puedo dejar de pensar en ti.
Ese comentario me sorprendió, entre todas los escenarios creados en mi cabeza, no había una posibilidad de que el viniera a mi casa a decirme de pronto: no puedo dejar de pensar en ti. Abrí la boca aunque no sabía que decir pero el siguió hablando.
- No es que me haya vuelto un loco y no pueda hacer otras cosas, pero a veces me encuentro pensando en ti, siento como si te conociera y te hubiera olvidado. Nos conocíamos de alg+un lugar?
Finalmente le respondi.
- No lo se, me pareces familiar pero no puedo recordar mas que las veces en las que nos hemos encontrado.
De pronto sentí en el ambiente su aroma, era cautivador de una forma extraña, una sensación cruzo por mi cuerpo, como si tratara de hacerme recordar algo.
- Te vas a casar, felicidades.
De alguna forma me sentía triste al decirlo.
- ¿Gracias?
-¿Que pasa?
- ¿Me estas evadiendo?
- No, solo no se que otra cosa puedo decir, lo que pasa es muy extraño
- Disculpa si te incomodo
- No lo haces. ¿Te puedo preeguntar algo?
- Claro
- ¿Cómo supiste donde vivo?
- Ah... entre tantas preguntas elegiste esa... pues te va a sonar como si yo fuera un acosador... te seguí el otro día. Iba a pasar antes pero no sabía exactamente que decir, aunque bueno ahora tampoco me es claro.
De pronto se me nubló la vista y no supe más hasta que abrí los ojos y me encontraba recostada en mi cama.

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Este capítulo va dedicado a Rosa que me sugirió el compromiso de Carlos.
Gracias por leerme >.<

jueves, 15 de octubre de 2009

Lagrimas


Pase noches y noches tratando de saber quien era el. Lamentablemente con cada dia que pasaba y no lograba avance alguno me creía lo que Doña Carmen me habia dicho de que ningun hombre me había ayudado y que él solo era producto de mi imaginación. Al cabo de dos semanas o algo así decidi no pensar mas en el y comencé a hacer las cosas de costumbre, incluyendo dormir. Una tarde estaba sentada en una de las bancas del parque comiendo un helado cuando lo vi pasar por una de las aceras que rodean el parque. Sin saber aun que iba a decirle me levanté y corrí hacia donde el estaba, debí parecer una loca.

-Oye, disculpa... hey!

De pronto se detuvo y se dio la vuelta, al verme correr hacia el sonrio, supongo que como todo un caballero evitó reirse de mi. Tan pronto lo alcancé comence a intentar recobrar el aliento mientras el se mantenia de pie sonriendo.

-Que pasa?

Su voz recorrió mi cuerpo de pies a cabeza y me dejó momentaneamente sin habla.

-Em... no se si te acuerdes, nos encontramos una vez antes, se me habian caido las naranjas y me ayudaste a levantarlas... ese día me pareció que te conozco de algún lugar y me da pena admitirlo pero sinceramente no lo recuerdo... nos conocemos?

Su sonrisa se hizo mas amplia y comenzó a dar unos pasos hacia mi, acortando la distancia que había entre nosotros.

-Por alguna razón a mi también me pareces conocida y lamento decirte que no se cual es el nombre de la niña que tiene esta linda carita.

En ese momento debí poner la sonrisa mas tonta, que hizo que su sonrisa volviera a aparecer y dio un paso mas cerca de mí.

-Sarah, me llamo Sarah.

-Hola Sarah, yo soy Carlos. No se si nos conocíamos antes, pero es un gusto volver a conocerte.

Me extendió la mano para saludarme y yo hice lo mismo. Nuestras manos se encontraron y sentí su piel cálida tocar la mia, intenté no exagerar y sonrei un poco.

-Mmm necesito hacer unas cosas, espero verte pronto Sarah.

Se acercó a mi y me quedé inmóvil. Se inclinó y me dió un beso en la mejilla, lo que hizo que sintiera tan cerca su piel y se quedara el olor de su perfume grabado en mi cabeza. Se dió la vuelta al tiempo que me decía -cuidate-. De pronto me salió una lágrima que se deslizó rápidamente la mejilla y sin pensarlo dije: No me dejes.

Ni siquiera yo entendi lo que habia pasado, me di la vuelta y comence a caminar rumbo a mi casa pero las lagrimas no paraban de brotar, asi que tuve que acelerar el paso. Cuando por fin llegué, las lágrimas continuaban recorriendo mis mejillas, me preguntaba porque habia dicho eso y porque sentía esa sensacion dolorosa en el pecho. Lloré hasta que me quedé dormida, Ya había obscurecido cuando desperté, me asomé por la ventana y vi una pareja besandose frente a la puerta de una casa, sentí una punzada fuerte en el pecho que me hizo llevarme la mano a el, las lagrimas comenzaron a brotar nuevamente.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Vigilia


Recostada sobre la cama, me puse a pensar en él. La verdad, ni siquiera había escuchado su voz, de alguna forma sabía que lo conocía pero por más que lo intenté, no pude recordar quien era. Me pasé horas y horas buscando su imagen en mi mente en alguna otra ocasion y no pude hacerlo. Busqué entre amigos de la infancia, compañeros de la escuela, algún conocido, familiares lejanos, gente que conocía por alguna situación y no había vuelto a ver y aún así no pude recordarlo. Cuando me dí cuenta, ya eran casi las 4 de la mañana. No había podido dormir y la verdad es que no tenía sueño. Entonces me levanté y me preparé un té, con la taza caliente entre mis manos, me asomé por la ventana, que dejaba ver una luz apagada en la esquina de la casa y hacía que las piedras de la calle brillaran tenuemente. Voltee el sillón para que viera hacia afuera y me tapé con una cobija. No me di cuenta de cuándo me quedé dormida, hasta que el sol me daba en la cara y me despertó. debían ser ya como las 11 de la mañana, me levanté y me arreglé para salir a comprar, esta vez era mas pretexto que por necesidad, así que tomé mi canasta y me fui directo hacia la tienda de Doña Carmen. Cuando llegué había algunas señoras pagando por lo que l lugar se quedó a solas, pedí manzanas verdes y mientras las pesaban, le pregunté a Doña Carmen si sabía quién era el chico que me había ayudado con las naranjas el día anterior.

-¿Un muchacho dices? Entonces, ¿En eso estabas pensando? Con razón estabas tan distraida, quien te ayudó fue Bety, la hija del dueño de la cafetería que está cruzando la plaza.

-¿Bety?, no Doña Carmen, ayer que se me cayeron las naranjas, un chico me ayudo a recogerlas.

-Si niña, te ayudaron, pero no fue un muchacho, era Bety.

Pagué mis manzanas y dí las gracias. No podía ser cierto, yo lo ví, era un hombre que conocía pero no recordaba, sentí su piel cuando me ayudó, y de alguna u otra forma debía recordar quién era el.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Encuentro


Ese día estaba comprando frutas en el puesto de Doña Carmen, mientras pesaban algunas naranjas, voltee la mirada para ver a los transeuntes del otro lado de la calle, en la plazita del pueblo. Lo recuerdo perfectamente: Un niño en bicicleta empujó a una chica que iba del brazo de su novio, el cual se molestó y gritó algo al niño que se alejaba lo mas rápido que podía, una viejita llevaba a penas sus compras en una pesada canasta, de la cual sobresalían las hojas de unas zanahorias, cubiertas por una tela algo vieja pero de un blanco brillante. De la fuente brotaba agua y los niños jugaban alrededor con la brisa que el viento producía y de pronto todo dejó de tener importancia; lo vi caminando por la orilla de la plaza, se detuvo a esperar que pasara un auto y continuó su camino. Debido a que estaba ya en la misma acera que yo, en la calle tan llena de gente, no pude verlo más, pero definitivamente sentía que lo había visto antes: una cara así no la podía olvidar, sin embargo, el recuerdo estaba borroso en mi mente, como si hubieran pasado muchos años desde la vez que lo vi.

Doña Carmen me veía divertida, estirando la mano para que le diera mi canasta para poner ahi las naranjas, diciendome como siempre lo distraida que era. Sonreí mientras me daba cuenta de que habia dejado el monedero en el fondo de la canasta ahora casi llena de naranjas. Recargue la canasta entre mi muslo y el borde de la mesita para intentar sacar mi monedero cuando tiré unas cuantas naranjas que se fueron rodando por la acera. Puse la canasta en el piso para seguir la naranja que rodaba mas lejos cuando una mano la detuvo -Gracias, muchas gracias - dije a quien amablemente me ayudo a levantar la naranja, al levantar la vista me di cuenta de que era el. Me quedé parada hasta que su mano cálida tocó la mia para entregarme la naranja. Me sonrió y en cuestion de segundos se dió la vuelta para seguir su camino.

Mientras, Doña Carmen se reía con otra clienta de mi continua falta de atención que me provocaba los accidentes mas graciosos cuando visitaba su tienda. Finalmente pude sacar el monedero, pagué y caminé a casa con la imagen de aquel aun en la mente.

¿Lo conozco?

sábado, 12 de septiembre de 2009

Alone Again


Mi deseo va más allá de unos meses o unos años, tengo conmigo un amor incansable que me ha hecho muy feliz y también me ha dejado vulnerable a los pies de quien amo, sometida a sus deseos y con la unica esperanza de que quiera darme lo que necesito.

Ya estoy cansada de llorar y mis ojos están hinchados, pesan y se cierran porque ellos y yo sabemos que a veces cegarse es la forma menos dolorosa se sobrellevar el dolor.

Tantas, tantas veces me he prometido a mi misma que sería fuerte y aprendería a estar sola y la misma cantidad de veces he fallado, por el deseo de estar entre unos cálidos brazos que me protegen y por escuhar una voz que me diga que soy Nescesaria.

Dicen que un miserable solo será feliz con alguien más miserable y yo aunque lo soy deseo tener algo más porque no soy capaz de ser apoyo para nadie mas si no puedo siquiera pararme con mis propios pies.


Maid in Gold


Una sirvienta quiere hacerse pasar por princesa, al encontrar a su principe encuentra doloroso saber que todas las riquezas que se le puedan dar no la harán ser una princesa, no será un poco más valiosa y su naturaleza de servir y estar bajo las ordenes del otro es todo lo que sabe hacer. Triste para ella saber que el príncipe de sus sueños merece algo mejor de lo que ella podría ofrecer, incluso su vida es mucho menos valiosa de lo que el pueda llegar a pensar.

Príncipe, tu princesa falsa, esa que amas no vle lo que tu amor te ha hecho creer, es una sirvienta vestida de oro, en finas telas y de cara sonriente que llora en las noches sabiendo que la cama que ocupa no es su hogar.

domingo, 26 de julio de 2009

Recuerdos falsos


Escuchando unas de esas piezas de musica clásica en suave tonada de piano... estando sola en casa, de noche... de pronto vienen a mi numerosos recuerdos de otros momentos, algunos muy alegres, algunos que para cualquiera podrían ser un momento tan común que pasa desapercibido y no se guarda tan vívido en la memoria, algunos momentos tristes de inmensa nostalgia y ratos de soledad, todos esos momentos se acumulan en mi cabeza y de pronto pierden sentido, como si fueran todos parte de una memoria falsa, de recuerdos que no me pertenecen, como si los viviera a través de una pantalla, que me los muestra como recuentos de una vida que no es la mia, con esa música que no dice nada y a la vez te sumerge en el estado de ánimo necesario para transmitir exactamente lo que te quieren transmitir.


Al ponerme a teclear, asi sin detenerme es como si de mis dedos saliera la musica que estoy escuchando... los pensamientos y los recuerdos no dejan de fluir, de pronto es la escena final de una película que vi años atrás y de pronto son los brazos protectores y esa mirada... esa mirada dulce que me ve como si fuera yo la cosa mas hermosa sobre la faz de la tierra, como si fuera infinitamente necesaria... las nubes de ese día, las lágrimas que corren por mi rostro, mi pantalón que se humedece por las gotas que caen sin parar... y esa caricia suave... la brisa del mar en la noche, el cielo sin luna, su mano en la mia, una silueta, un beso, una imagen de una serie y despues me veo a mi misma escribiendo hace un tiempo... a veces carece de sentido y relación, sin embargo todos son recuerdos que al ritmo de la música parecen falsos y no quiero perderlos, porque son totalmente reales.

miércoles, 15 de julio de 2009

El artículo


Ayer estaba totalmente aburrida y me puse a revisar mi correo (cosa totalmente rara en mi por cierto) me puse a leer incluso las cadenas, y después vi que había llegado el último número de una revista electrónica de cierto autor que me gusta y a pesar de que me perdí de leer muchisimos numeros, me puse a leer este en particular. Normalmente me atraía demasiado el punto de vista mágico y optimista del autor, pues siempre lograba ponerme a pensar en la forma en la que yo veía las cosas y redirigía mi pensamiento hacia algo más fantástico. En esta ocasión me llevé una decepción; El artículo principal trataba de la felicidad y decía que a pesar de todas las cosas materiales que la gente pueda tener, siempre hay una expresión particular en su rostro que refeja infelicidad. Durante mucho tiempo estuve totalmente de acuerdo en el hecho de que la felicidad no existe, luego me di cuenta de que ese pensamiento era un mero reflejo de un estado de ánimo decaído por alguna razón en particular, quizá el no tener los medios para hacer lo que yo quería hacer o no estar con quien quería estar. Finalmente me di cuenta de que cuando ves la vida con pesimismo, no se logra encontrar la felicidad por ningun lado, La felicidad es etérea, como una nube, y si atraviesas esa nube con lágrimas en los ojos, es imposible que puedas verla. Pero sin duda existe. Y hay una clave para saber si una persona es o no feliz, y me costó bastante tiempo darme cuenta de ello: Si junto todos los momentos tristes, y luego junto todos los momentos alegres que he tenido, es cuando me puedo dar cuenta cuáles son los que me llaman más la atención, cuál de los dos montones es más grande, con cuál me quiero quedar. Entonces puedo ver que soy feliz.


Sería una estupidez pensar que una persona que ha sufrido no puede ser una persona feliz, porque de ese modo nadie lo sería, y el término felicidad sería una palabra que estuviera más cercana a lo "imposible". Hay varias formas de ver las cosas, se que muchos tienen su forma particular de intentar dar un porqué a las cosas buenas y malas que pasan. Puede ser el destino, el karma, como premios o castigos a los actos... todo va hacia el mismo punto. Incluso en cierta serie de animación hablan de la "equivalencia de intercambio" que dice que no puedes tener algo sin dar algo de igual valor a cambio. En cierta forma suena difícil, por lo que no podrías tener algo demasiado bueno si no te pasa algo demasiado malo, es algo parecido al karma. Si te pasa algo malo y te portas de la mejor forma, eventualmente serás recompensado con algo iual de bueno o mejor.


Cada quien puede encontrar su felicidad donde le plazca. Porque EXISTE. Aunque un abogado quiera hacer diguras de globo fuera de un supermercado, cada quién tiene sus razones por las que una cosa le hace feliz. Hace un tiempo me puse a pensar mucho en la vida y ese tipo de cosas y me di cuenta de que es aburrida, y que las actividades humanas: leer, ir al cine, salir a fiestas, patinar, los parques de diversiones, el paracaidismo, deportes extremos, la televisión... son medios para no pensar en lo exageradamente aburrida que es la vida. Luego me di cuenta de que la mejor manera de superar ese aburrimiento es encontrar el amor. Y yo era de esas personas que dicen que el amor se acaba, que después de unos meses, unos años ya no hay mas que dar, pero... creo que definitivamente es la razón más poderosa para hacer de que esta vida deje de ser tan aburrida, se ve soportable, incluso corta cuando ves a futuro y los años que te quedan junto a esa persona parecen muy pocos, y de pronto el trabajar, el querer tener más recursos es únicamente el medio para poder compartir mejores días con esa persona.

lunes, 4 de mayo de 2009

Ruido


Intento no pensar en nada, simplemente quisiera escuchar tanto ruido en m i cabeza para sacar los malos pensamientos que me contaminan y el tiempo no me ayuda... odio quedarme sola tanto tiempo como para ponere a pensar porque a veces muhco tiempo mas que hacerme bien me pone de este modo... Dejare que las letras salgan sin siquiera contener una sola, no voy a poner ni el minimo esfuerzo en darle coherencia a mis palabras simplemente quiero que el teclado suene y suene y me libere del maldito silencio que me hace pensar en tonterías de las cuales estoy segura no deberían nunca llegar a mi cabeza. Hay muy poca gente con la capacidad de hablarme y mantenerme entretenida en su conversación y lamentablemente no hay nadie que me ayude a sacrificar estos pensamientos ilógicos... No se cuánto tiempo tenga que escribir... resulta? Creo que no... Lo escupiré todo como si estuviera drogada y simplemente dejare que el insesante desfile de letras y colores se queden por ahi botados y de nuevo traigan paz mental a mi cabeza.

Estaba leyendo... luego me puse a ver televisión, hay un programa que me gustaba mucho y dejé de verlo quien sabe porque razón, una de ellas seguramente fué prestarle atención a alguien que para estos entonces seguramente una de las ultimas cosas en las que llega a pensar soy yo... pero bueno, a veces hay que ordenar prioridades y para mi es bien sabido que siempre pongo a alguien antes que mis demás gustos, siempre me desvivo por hacer feliz a alguien mas intentando hacerme feliz a mi misma. Tengo miedo... tengo mucho miedo de que acabe. No hay razón para que pase, sin embargo me retrasé, está en otras cosas y yo tranquilamente me puse a esperar que el momento llegara, pero quizás está tardando mas de lo que yo hubiera esperado o deseaba... Así que inevitablemente, me puse a pensar y de eso solo salió algo: MIEDO. Un miedo terrible a no se que en realidad. A la soledad? Al fracaso? A la pérdida? Sólo se que es miedo... distraer la mente en otra cosa no funcionó y ahora me duele mi muñeca derecha de teclear tan rápido y el dolor no lo evita ni lo disminuye, sólo me hace pensar en que el dolor físico nunca podrá ser comparado con el dolor del alma... que si existe? Pues yo creo que si porque duele... y mucho. Es como una especie de punzada que te da en el pecho y después es como presión fuerte, seguida de la sensación de vacío, es entonces cuando te llevas las manos al pecho y aprietas fuerte con la esperanza de que cualquier cosa que estaba ahi llenando, deje de escaparse y el dolor se detenga... Y bueno, no funciona... eso solo lo calma un abrazo, una caricia... una voz. Y no de cualquiera. Y ahora estoy como tonta esperando que ese sonido me diga que la causa de mis miedos y mi alivio me haga reaccionar... pero no, no lo hace.

Y bueno, es hora de ir a vomitar o a tener una hemorragea (se escribe asi?) o a llenarse el cerebro con las ideas de alguien más o alguna sucesion de imágenes sin sentido... o reventarse los oidos... o dormir... o todo al mismo tiempo xD quizas algo funcione... no tan bien como mi cura, pero he de esperar. Lo porometí.

jueves, 16 de abril de 2009

Yume



De pronto se dió cuenta de que estaba en un sueño. Las cosas a su alrededor a pesar de ser brillantes y reflejar una realidad inexplicable, carecían de sustancia. Le fué difícil darse cuenta de que aquello no era real, pero al detenerse un momento a ver el cielo, se dió cuenta de que cielos así, tan coloridos no existen mas que en algunos animes ( No es verdaderamente extraño que los cielos en el anime a veces se vean más reales que el cielo mismo? ) Miró a su alrededor y no encontró ningún indicio de estar sintiendo algo.


Si no hay sensaciones, si no se presentan sentimientos, debo estar corriendo algún peligro... Sus pasos se movian decididos entre las personas ficticias que aparecieron en su sueño. Entonces, la deseperación que comenzó a hacer que sus pasos se volvieran más rápidos y algo más torpes, hizo que tropezara y cayó al piso. En una situación así, la adrenalina se dispara y al estar ya en el piso, las manos y las rodillas comienzan a doler, pero a ella no le pasó nada. Estaba tirada de rodillas, levantó sus manos y éstas mostraban heridas que comenzaban a sangrar ligeramente. Nadie se detuvo a ayudarla, a nadie le importó que estuviera así, pero en realidad no era necesario que ayudaan a alguien que no lo necesita, ella no experimentaba dolor. DEspués de examinar sus manos, levantó la cara al cielo que se mostraba colorido, escondiendo al sol detrás de algunas nubes. El paisaje se veía de lo más tranquilo, de forma que se limitó a sonreir.

domingo, 8 de marzo de 2009

Undelible sadness



Ella estaba encerrada en la prision de cristal a la que la habían confinado hacia muchos años ya, con el propósito de mantenerla pura a los sentimientos humanos. El estaba perdido en una historia sin terminar, buscando a una princesa a la que no conocía poruqe esa parte del cuento aún no había sido escrita.

En su búsqueda, él encontro el palacio de cristal, ahí dentro estaba la princesa, la cual se dió cuenta de la llegada del otro, y sin más compañía, se pusieron a hablar cada uno de su razón de estar en tal situación.

Los días iban pasando uno a uno, las tardes permanecían siempre quietas acurrucando las dos suaves voces que se hablaban entre largos silencios provocados por aquellas escenas donde los dos se quedaban mirando a los ojos.

Inevitablemente, ambos acompañaron sus soledades con la del otro, sin darse cuenta, fueron haciéndose necesarios para el otro... y entonces; pasó lo que no debía haber sucedido nunca: Se enamoraron.

En un lugar donde se encuentran dos figuras olvidadas para el resto del mundo, las cuales no se han encontrado por causas del destino sino por una mera consecuencia del olvido de alguien más, esos dos personajes no pueden mas que conocer el dolor. Sin embargo, ellos no lo sabían y si lo sabían no les importó.

El príncipe siempre volvía a ver a su princesa, la princesa siempre permanecía esperándole en lo alto de la torre, al verle acercarse, bajaba a recibirle a la pared del jardín. Esos muros, transparentes como hielo, no permitían sentir siquiera el calor del otro, y olvidados ahí, los dos permanecían sin esperanza alguna de algún día poder abrazar al otro, y mientras más se amaban, más se lastimaban sus corazones...

lunes, 2 de marzo de 2009

Escaparates



Camino al trabajo me doy cuenta, de que inevitablemente, sin pensarlo, la vanidad está en mi todo el tiempo. Cuando apenas voy a tomar el transporte, con el sol a mis espaldas, veo mi sombra delante de mí. Le pongo atención y veo una joven que camina con un abrigo y bolsa en mano con paso apresurado pero seguro, agachando la cabeza? solo si es por vanidad.


Al bajar del transporte, me queda caminar calle y media hasta llegar a mi trabajo. Inmediatamente comienzo a voltear a la derecha: Hay una construccion en obras pero que en la parte inferior ya tiene vidrios... mi reflejo se ve tenue y veo como camino con ese mismo paso rápido, síntoma de que ya voy tarde. En la esquina de la siguiente calle hay un banco. Probablemente el viejito que cuida autos afuera se pregntará porque me causa tanta curiosidad ver todos los días hacia dentro, pero el interior obscuro del banco convierte el cristal en un espejo...


Lo mismo pasa cuando voy a la escuela en la tarde, paso por los escaparates de tiendas de ropa y artículos de belleza y en realidad no se muy bien que es lo que hay dentro, mas bien veo si mi cabello esta en orden o como luce la combinación que elegí para ese día.


Sin quererlo me di cuenta de que verdaderamente me preocupa mi aspecto, y aunque no soy de las mujeres que están todo el tiempo maquilladas y peinadas, creo que de alguna forma cuido la imagen que los demás tienen de mí, y sigo con la interrogante de aquella frase qe escuche alguna vez: ¿Es vanidosa la mujer que se la pasa arreglándose para verse bien o la que no se arregla tanto porque se sabe perfecta?

viernes, 27 de febrero de 2009

Cordón umbilical



Estaba limpiando el cuarto de la compurtadora, vi un montón de cables y empece a limpiarlos también, después vi un cable que estaba en el piso, mas abajo de todos, y más sucio que los demás, me pregunté, de qué es este cable? Así que me puse a jalarlo para hayarle un origen o un final y me dicuenta de que lo que sostenía no era un cable sino mi cordón umbilical. Ciertamente es extraño haberle llamado de esa forma, pero al darme cuenta de uqe lo que sostenía era el cable del internet, no pude mas que tratarlo ci cuidado y limpiarlo lo más posible. Gracias a este cable soy capaz de existir y transcender del lugar mismo en el que me encuentro. Gracias a ese cable soy capaz de expresar mis ideas aqui y allá, ser escuchada en la distancia, me crea una imagen en otros lados y me comunica con gente con la que quizas nunca seré capaz de estar pero que en estos momentos y gracias a este cable, soy capaz de sentir más cerca que las personas que están a mi alrededor.


Muchisima gente está conectada de la misma forma, pero no se ha dado cuenta... ese cable es el que nos mantiene con vida en un ciber espacio donde somos lo que queremos ser, con libertades y unas cuantas restricciones, pero donde finalmente se encuentra el placer de poder hacer cosas irrealizables en este plano físico del otro lado del teclado, frente al monitor: para algunos quizás sea intrascendente pero para algunos es indispensable.

jueves, 22 de enero de 2009

Un nuevo comienzo



Hace poco estaba en el msn platicando con alguien y me preguntó: Cómo va tu año? Ha comenzado mejor que el anterior?. Yo simplemente respondí: Dentro de unos días te lo diré. En este momento no recuerdo quién me lo preguntó, en este mismo instante me duele tanto tanto la cabeza que estoy casi completamente a obscuras, incluso he bajado el brillo de la pantalla lo más que he podido.


Me he enterado que cerrará la web, cerraremos la radio y bueno... básicamente eran mi orgullo, y me hacían el día feliz cuando andaba de malas... Recuerdo que hace unos días estaba pensando en venir a escribir algo nuevo y tenía en mente responder esa pregunta, mi respuesta era algo como: Definitivamente ha comenzado muy bien, espero que para mi cumpleaños siga siendo mejor que el pasado, dentro de dos meses lo sabremos. Ahora... ahora simplemente no se cómo van las cosas. En poco tiempo han cambiado tanto, y mi proyecto de vida se ha dirigido hacia otro lugar. De alguna forma no creo que esté totalmente mal... pues me he dado cuenta de que hay otras cosas por ahí esperando que les ponga atención y quizás con todo lo que está pasando sea hora de comenzar a hacerlo. Ahora estoy viendo las cosas desde otra perspectiva y de alguna forma encuentro grato el hecho de que puedo darme más libertades. Obviamente debo de cambiarme de trabajo...


Una de las cosas que me pone más triste es que al cerrar la web, ya no habrá muchas escusas para hablar con cierta persona... quizás ahí haya terminado nuestra "casi amistad", pero bueno, supongo que eso ya no es algo en lo que yo pueda influir más, de alguna forma espero que se acuerde de todas las cosas que he dicho y no me deje en el olvido.


Este año ha comenzado excelente, y a estas alturas, antes de terminarse el mes, también he tenido tristezas, espero que para el mes que sigue las cosas comiencen a salir como estaban planeadas y que los planes importantes que tengo no se cancelen.

martes, 4 de noviembre de 2008

Kuroi Namida


En aquellos días estaba completamente sola. No tenía cable, internet, celular o amigos. De alguna forma tenía que sobrellevar mi adolescencia y mi soledad. Vivía con mi abuelita, ella nunca me trató mal y la quiero como si fuera mi mamá, pero hay vacíos que no se llenan con eso, y definitivamente ahora se siguen haciendo notorias esas carencias que no termino de llenar quizás porque no se cómo. Estaba sola, no hay otra explicación. Y después de tanto, sigo estando sola... pero esta vez puedo llenar mi soledad con fantasías. No puedo evitar pensar en qué hubiera sido muy diferente si hubiera tenido a alguien. Siempre quise un hermano mayor, pero mucho mayor, quizás alguien en quien pudiera confiar, o al menos un mejor amigo, uno de esos que son capaces de pedirle permiso a sus papás para que te quedes en su casa cuando en uno de tus malos momentos en los que escapas de casa terminas en la suya. Yo definitivamente no tuve esa clase de amigos. Y no los tengo aún. O acaso alguien sería capaz de dejarme quedar en su casa en alguna situación así? Conocidos hay a montones, amigos son pocos, muy pocos... un cómplice así no lo tengo. Y pido perdón a las personas que leerán esto y se sentirán ofendidas porque no los considero así. (porque he recibido quejas de algunos cuando digo que no tengo amigos) Supongo que de alguna manera debe ser bueno que no haya tenido ciertas cosas, sin embargo, no se me ocurre en este momento la razón.


Qué montón de pensamientos vagos... quizás sea el sueño (eso espero XD). Gracias por leer mi blog, deja un comentario n.n